Nos separaba 1 hora aprox. de nuestro destino, pero tuvimos tiempo de disfrutar música variada... por fin!! cuánto la extraño... y bueno, nuestro piloto, Berna, no está tan loco como se pintaba. Eso sí, en el primer contacto con el coche se le caló unas cuantas veces... jajjaja
Cuando nos acercábamos a la ciudad empezamos a ver unas grandes montañas de cumbres nevadas que se mostraban majestuosas ante nosotros... preciosas. entonces apareció el lago.. qué más se puede pedir!
La imagen que he tenido siempre de Suiza se aparecía ante mi: montañas que recogen al pueblo en su lecho y un lago de agua transparente que riega sus orillas. Se respiraba aire limpio y fresco... otro tiempo. Eso sí, pueblo de pasta (money, money). Había unas casas enoooormes colindantes con el río.. suiza! paraíso fiscal...
Intentamos acercarnos a las montañas con el coche para escalar un rato y alcanzar hermosas vistas, pero ya que el camino no quería mostrarse volvimos a descubrir la ciudad.
Un río la atraviesa y extraños puentes con flores la adornan. Además, subimos por una colina para explorar una antigua muralla, donde descubrí los límites que puede alcanzar la belleza del otoño. Un entorno de ensueño...
La muralla contaba con varias torres que ofrecían unas increibles vistas sobre la mayoría de la ciudad, pero lo mejor fue descubrir unos pastos en un lateral que albergaban unos extraños animales... Por supuesto bajamos a explorar. Sigo sin conocer su nombre, lo buscaré, pero eran una especie de vacas supergordas con unos cuernos enormes.. y eso que todas eran hembras!! no me quiero imaginar al macho...uuu... y las separaba de nosotros lo que parecía una mierda de alambrada super fina. Y claro, veías que los padres dejaban que se acercasen los niños y yo pensaba: están locos?? pero vino un viejecillo muy curioso que nos empezó a hablar en alemán y no se muy bien cómo logramos entenderle un mensaje: las vaquitas recibían bonitas descargas al tocar la alambrada, asi que no lo hacían a menudo...
Intentamos engañar a Chino para que la tocara, pero no coló... jajja que conste que Mónica creo que lo hubiese frenado...no?
ah! Cómo no mencionarlo... en esa bonita colina que os he descrito al lado de la muralla, disfrutamos de un descanso en un bonito banco bajo un árbol de copa enorme.. una gozada! pues bien, en 2 segundos creo que Chino ya se había dormido... aquí empecé a conocer su narcolepsia! jajja
Y después de algún paseo más y un gran café con los dulces del lugar, decidimos que era hora de volver a Basel a tomarnos unas cervezas.
Pero de camino la cosa cambió... decidimos que todavía había tiempo para conocer Berna, la capital(en honor a nuestro Berna, por supuesto). Y nos plantamos de noche en una ciudad sorprendente. Aunque parezca difícil, volvía a romper con la arquitectura del lugar. Grandes monumentos como en las demás, pero las calles eran distintas. Lo primero que observé fue que cada dos pasos existían puertas hacia sótanos, como los típicos antihuracanes americanos. Pero me dije que no podía ser la razón, como que no suelen pasar muchos por Europa... Y entonces ví que la mayoría estaban utilizados como comercios! bares, tiendas de todo tipo.. y eran locales bien grandes. Supusimos que serían por antiguas guerras y reutilizados de manera muy inteligente!
Callejeamos por todo el lugar y tuvimos tiempo hasta de jugar en un parque! jejeje.. Y sí, a pesar del frío intentamos disfrutar de los juegos típicos. Hasta que, sin sorprendernos del todo, Chino aportó su toque y acabó comiendo suelo...jajja.. pobriño! Algo de daño se hizo, pero lo que nos reimos los 4...
Y seguimos recorriendo las laderas del río hasta que decidimos que saciar el hambre se había convertido en preferencia number one. Y con las mismas nos volvimos hacia Basel para acabar comiendo en un McDonald.. y de milagro! creo que sigo teniendo esa hamburguesa atragantanda de las prisas que nos metieron. ah! y el momento polis... festival del humor con los policías suizos... la verdad es que muy buen rollo, debimos pillar una calle en dirección prohibida y apareció un coche de polis xa informarnos. pero vamos, desde q se dieron cuenta d q éramos guiris se empezaron a quedar con nosotros en plan graciosete y estuvo bien, ningún percance.
y llegaba lo más curioso del día.. nuestra primera noche en un aeropuerto! y pudo ser peor, al menos estaba abierto, pero qué dolor de espalda! A pesar de contar con tapones y antifaz, los asientos hicieron que sólo pudiera dormir unas 4 horas, pero hubo otros que lo pasaron peor... la primera noche en vela de Berna. Chino, con su característico coma selectivo, no tuvo problemas. Y despertábamos para poner rumbo a Estambul....
Hola Musi! jeje, qué has hecho con mi amiga? Seguiré tus relatos para conocer vuestras aventuras. Besos. S.S.D.
ResponderEliminarjajajja... besos bella!
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