16/12/09

4-11-09: Istanbul (Turquía)

Hoy tocaba empezar por el palacio de Topcapi, esperando que estuviese abierto...porque el día anterior ya habíamos recorrido su jardín de punta a punta buscando entradas..jajaj Bonito jardín, por cierto, una pena los militares armados que custodiaban el palacio...
Y bueno, la visita nos decepcionó un poco ya que esperábamos ver la casa de un rey, no un museo de joyas. Además, creo que nos pusimos de acuerdo con los colegios de la zona para verlo.. que infierno de gritos!! Pero las instalaciones eran impactantes, lujosas y hermosas... y unas vistas increíbles, claro, desde cuándo no son avispados los diligentes?? Pues eso, que si me lo alquilasen al mismo precio de mi casa ahí me iba.
Y cuando por fin salimos comenzamos la búsqueda de un bar cutre-cañí que habíamos visto nombrar en una guía. Cómo no, la lluvia llegó en el mejor momento... y comenzó la carrera por el mundo árabe! jeje Logramos encontrarlo con no demasiada dificultad y pudimos degustar las pizzas turcas.



Una de queso, otra de chorizo y otra de carnaza.. muy ricas! Por fin me acordé de probar el Ayran, yogur líquido ácido que había visto consumir como bebida principal, no como postre. Y rico estaba, pero sigo prefiriendo el agua para comer.

Era nuestro último día en la ciudad y queríamos conocer la otra parte del río. Cruzamos por el puente de Galata para llegar cuesta arriba a la torre que lleva el mismo nombre. Se levanta en medio de una plaza, piedra a piedra, y es impresionante observarla desde su base.
Nos recorrimos las callejuelas de la zona y todo parecía más auténtico, no se veían turistas. Así llegamos a la orilla del río para buscar esas vistas donde quedan perfiladas las curvas otomanas de Istanbul. Y entonces apareció un auténtico mercado ante nuestros ojos. Peces todavía vivos podían verse en los baldes, también frutas y verduras frescas con una pinta increíble.. si mi madre pudiese pillar un pescadito con las agallas así de rojas sería feliz... jjaja
Para variar la lluvia nos interrumpió, pero aún así dimos un último vistazo antes de emprender el viaje de vuelta.

Y en la habitación ratos de música, canciones populares e historias hicieron que nos pillara en bragas la hora de cenar.
Decidimos probar el menú del hostel y Will, el compi de habitación, se animó. uufff.. dura la noche con inglés por delante. El menú no estaba nada mal, pillé berenjenas rellenas! ñam ñam.. y aunque parezca increíble, no había posibilidad de beber agua! y más cerveza... cómo sentirse así en un país musulmán? Si estuvieran en Moroco...jajja

Y al final de la cena llegó la sorpresa, los latinos aparecieron! Dos argentos, un americano medio mexicano y un brasileiro... olé! Risas, cervezas, anécdotas de viajes... una gran noche con buena gente. Una pena la falta de tiempo, siempre pasa.. pero se intentará mantener el contacto. Ya van dos argentos... cuántos serán?

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